Capacidad diferente
Briceño Heredia a las 12 horas de haber nacido, tuvo una parálisis cerebral, que le generó un problema en la parte del cerebro que controla los movimientos de la motricidad fina. Fue rehabilitado en la Teletón. "Fui parte de la primera generación en 1978. Desde ese momento estuve toda mi vida en controles médicos. Recuerdo que me operaron a los 10 años para arreglar un poco las piernas, me enseñaron a caminar luego de aquello. En este tipo de cosas uno ve las acciones de Dios. Yo, por ejemplo, soy feliz por ser capaz de abotonarme la camisa, las personas a veces pierden las proporciones y no aman la vida tal como es", reflexionó.Durante su juventud, estas capacidades diferentes hicieron dudar a Osvaldo en su deseo de ser sacerdote. Esas dudas luchaban contra el gran amor que sentía por la eucaristía y la entrega espiritual y social a las personas. "Pensaba que no sería capaz, especialmente por mi dificultad física, fue muy fuerte, pensaba que no podría levantar el cáliz, mover las botellitas de vino y de agua; son cosas que requieren minusiocidad y yo tengo problemas con mover cosas pequeñas. Obviamente la eucaristía requiere delicadeza en el trato de los ornamentos", explica. El futuro sacerdote reconoce que culturalmente se piensa que una persona con dificultad no podrá hacer bien las cosas y que por ende se le puede hacer difícil el ejercicio del ministerio, lo que también fue una dificultad.Debido a las grandes vallas que tuvo que superar, la pregunta que surge entonces, es de dónde nació su motivación por ser sacerdote. Osvaldo aseguró que "el bichito" venía desde pequeño ya que su familia es muy cristiana y comprometida con la religión. "Tuve dos tíos sacerdotes en distintas partes del país, pero más el vínculo viene por mis padres con la Iglesia. En la casa se bendecía la mesa todos los días, se rezaba, mi mamá nos daba la bendición antes de irnos al colegio, y todo eso me hizo descubrir mi vocación; primero como profesional y luego con una entrega completa en la vida consagrada".El diácono relata además que una de las cosas que más lo marcó en su vida fue el amor por la Eucaristía, y que el descubrir el valor y las riquezas de la misa, le entusiasmó a conocer más del Señor. "El compromiso pastoral, el trasmitir la fe a otros, me hicieron sentir que Dios me estaba llamando por algo más profundo, de entregarse las 24 horas del día. Ésa fue la motivación fundamental para ingresar y hacerme sacerdote de esta diócesis de La Serena, no de otra", finalizó Osvaldo.
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